
Esos misterios que le llamas casualidad…, un resfriado molesto me hizo levantarme de madrugada, llegue a la cocina y pensé que un limón me aliviaría. ¡Como en mi cocina es raro no tener un limón!, no demore en hacerme una limonada caliente, ---me dije--- ¡qué bueno esto será mi salvación¡
¿Es que acaso todas las cosas buenas vienen cuando no hay limón?, ¡no!, ¡no siempre! ¿Cómo es posible que algo tan acido tenga las propiedades de curación? También en la vida se te presentan circunstancias parecida al limón y no piensas en hacer limonada. Dejas que el limón se pudra dando al ambiente un mal olor, desagradable para todos, desperdiciando sus ventajas. Asi mismo desperdiciamos el tiempo de malas rachas, por no querer hacer una buena limonada.
Hay casualidades que te convencen como por ejemplo; abrir un libro en la pagina que te de la respuesta exacta, sin buscarla. De las dolencias se puede aprender a cambiar el concepto de una situación como un mal estado anímico.
Es una indicación bastante común pero “importante”.
Por lo pronto, siempre que tenga un limón hare limonada.
¿Es que acaso todas las cosas buenas vienen cuando no hay limón?, ¡no!, ¡no siempre! ¿Cómo es posible que algo tan acido tenga las propiedades de curación? También en la vida se te presentan circunstancias parecida al limón y no piensas en hacer limonada. Dejas que el limón se pudra dando al ambiente un mal olor, desagradable para todos, desperdiciando sus ventajas. Asi mismo desperdiciamos el tiempo de malas rachas, por no querer hacer una buena limonada.
Hay casualidades que te convencen como por ejemplo; abrir un libro en la pagina que te de la respuesta exacta, sin buscarla. De las dolencias se puede aprender a cambiar el concepto de una situación como un mal estado anímico.
Es una indicación bastante común pero “importante”.
Por lo pronto, siempre que tenga un limón hare limonada.
L La Villa.
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