“Mira, te voy a enviar a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino”.
Escuchen ese grito en el desierto: preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
(Del libro del profeta Isaías).
Buscando un mensajero…salimos un grupo de peregrinos al camino, sin un guía espiritual.
Corriéndose la voz, no pudo venir “aquel”, que deseábamos y que hubiera sido bueno.
Obedeciendo la ordenanza de la Ley, fue enviado otro, con mucho temor, por falta de recursos y escasa experiencia.
Nuestro encuentro fue de sorpresa mutua, nos encontramos frente a un ¡joven negro! ¡Y del Congo!, ---hablando español---, ¡gracias Dios mío!, esto cambio un poco nuestras inquietudes.
Para el también fue algo nuevo, tener que enfrentarse a un grupo de señoras en su mayoría, con una trayectoria amplia de conocimientos en la oración, pero…
¿Qué faltaba por aprender…? ¿ acaso había oscuridad, que no podíamos ver una luz en el camino…?
Todos estamos aquejados por algún mal : la enfermedad, nuestras dudas, la tibieza de la Fe.
“El Espíritu Santo”, condujo a este padrecito bueno para que nos acompañara en este caminar, donde todos, al mismo tiempo, hemos sido bendecidos y beneficiados.
Para que “nosotros” podamos dar frutos de una sincera conversión, y caminar por senderos rectos.
Para el “padre Theodoro” ---pues, así es su nombre--- ha sido una enseñanza llena de satisfacciones, que fue capaz de hacer crecer los deseos que hay en su corazón, poder extender el pan al otro lado del hemisferio, llevarle una “esperanza a Kasai”.
L La Villa.
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